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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas

Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Vie Ago 04, 2006 8:58 am Asunto: |
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Ven aquí, preciosa.
La reclamó cogiéndola de la cadera y estrechándola contra él. Ambos estaban de lado ahora, mirándose expectantes. Ninguno de los dos sabía quién iba a dar el primer paso, pero parecía que por el cambio de turnos el responsable iba a ser Tendo.
Se quedó pensativo por unos momentos mientras observaba con tranquilidad el cuerpo desnudo de su amante. En aquella parada se planteaba que haría, que sería de ellos y que sentiría con aquella partida.
¿Dejaría en la niebla atrás algo capaz de hacerle sentir nostalgia? ¿Qué sentimiento se apoderaría del corazón de Sumomo? ¿Podrían prometerse esperar el uno al otro o por lo contrario lo mejor era hacer un punto y aparte de aquello?.
Todo esto acaecía en su mente mientras por instinto acariciaba la piel de la persona arrecostada a su lado. Esa sensación era muy agradable: apreciar los contornos y reacciones de Sumomo sugerían miles de sensaciones dulces. La besaba sin que ella se lo pidiera, varias veces seguidas en los labios, dejando sólo espacio a la respiración cuando le mordía con deseo los labios estrechándola aún más.
Poco a poco, beso a beso. Perdiendo una de las manos en el cuello en el pelo de la Kunoichi, Hijikata fue echándose encima de ella. El contacto directo sin ninguna prenda ya le excitaba de sobremanera, junto a las caricias devueltas y los besos entrecortados. Apretó su cadera contra ella, recibiendo de muy buen grado la respuesta de la chica: un relajado suspiro declarando el placer que sentía, haciéndole entrecerrar los ojos mientras se perdía en la fragancia de su cuello. Lo mordisqueaba dejandole pequeñas marcas mientras acariciaba el pecho de Sumomo.
Ella recorría sus brazos, la piel se erizaba y respondía con placer. Tras un rato de disfrutar de juegos amatorios, Tendo tenía en su deseo algo más. Quería tomarla.
Se incorporó mientras perdía su vista en ella, tomando su cadera nuevamente y dejándola posada en sus piernas. El miembro viril estaba totalmente excitado, producto de todas aquellas sencaciones. Y buscó una más no experimentada aún: acariciar y recorrer el exteriór de la vagina con él, acariciando los labios exteriores y frotando suavemente buscando las zonas más sensibles guíandose por las reacciones de su chica. _________________
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos

Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Vie Ago 04, 2006 7:33 pm Asunto: |
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Una vez más, la kunoichi se acomodó en las sábanas mientras disfrutaba de las caricias, enrojeciendo de nuevo a sabiendas de lo que vendría después. Sin embargo, no parecía haber ninguna prisa para aquello, y ambos parecían conformarse con un rato de abrazos y caricias después de la intensidad de lo que habían compartido hacía solo escasos minutos.
De hecho, el simple recuerdo de aquello hacía enrojecer todavía más a Sumomo, lo que parecía divertir a Hijikata, aunque este no hizo ningún comentario más que volver a a besarla hasta que las miradas de ambos decidieron que ya era momento de pasar a lo siguiente.
- No...
La frase se perdió, y Sumomo no alcanzó a decir nada más, ya que su frase se ahogó dejando pasar a un gemido que venía con más prisa, e Hijikata se paró por un momento, todavía sosteniendo sus piernas y mirándola con ojos dulces pero extrañados.
- No, que no..., dijo, cuando recuperó el aliento, que no sé a qué estás esperando... |
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Sab Ago 05, 2006 3:01 pm Asunto: |
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No, que no...
que no sé a qué estás esperando...
Acercó peligrosamente los labios mientras la sensación anterior invadía a ambos. Sus cuerpos estaban pegados desde la cadera, el pelo castaño de Hijikata caía libre por encima del cuello y el rostro de Sumomo. Los ojos de su chico parecían refulgir con cierta sensualidad y su sonrisa daba la nota dulce que le faltaba a aquella melodía.
Esta noche es sólo para tí y para mí. Disfrutémosla no hay prisa...
Hijikata se incorporó tras buscar sus labios y apresarlos durante un rato corto. Jugaba, introduciendo y sacando suavemente sólo el principio de su deseo buscando la respuesta del cuerpo de Sumomo. No estaba seguro si ella estaba preparada, pero aún así el juego se le antojaba tan dulce que no podía dejar de ver como dilataba los gemidos su pareja presa del placer.
Tras un pequeño rato, encorvó su cuerpo buscando el contacto de los labios y acomodó los brazos en las niveas sábanas, pasándolos por debajo de los brazos de Sumomo. Estrechándola fuerte para sentirla más cerca siguió con la penetración, esta vez más profunda pero manteniendo el mismo ritmo mientras la llenaba de besos. Luego tornó la medida, la besaba cada vez que entraba en ella mientras se fijaba en sus ojos para saber su respuesta... _________________
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Sab Ago 05, 2006 9:41 pm Asunto: |
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Sumomo asintió con un leve movimiento de cabeza, mientras notaba cómo su vista se empezaba a nublar otra vez y cómo un largo pero lento escalofrío amenazaba con recorrer todo su cuerpo, desde la punta de sus pies. Se aferró a su cuello, en cuanto Tendo se acercó para darle otro corto beso antes de continuar, y aguardó con deseo contenido, y mirando hacia otro lado, el momento en que él por fin se adueñase de ella.
La respuesta que él esperaba no tardó en llegar, en forma de gemidos, suspiros y frases ahogadas, esta vez con mucha más intensidad que antes. Sumomo, ahora le abrazada mientras la penetraba, y le atraía hacia sí con más fuerza, rodeándole también con sus largas piernas y mordiéndose los labios a cada momento. Acariciaba su espalda, y su cuello, rogándole en silencio más...
En un momento dado, abrió los ojos y se encontró con algo que esperaba, pero que hizo que volviese a enrojecer como una adolescente: él la estaba mirando con sus ojos castaños, con una mezcla de dulzura y deseo, quizás esperando alguna reacción o simplemente porque sí, provocando que ella girase la cabeza, entre gemidos, y entrecortadamente dejase escapar un - No... me mires..., sin saber por qué.
Él sonrió y no dijo nada atrayéndola más hacia sí y pegando su cadera a la de ella, ralentizando un poco el ritmo. Sumomo lo prefería así... no tenía prisa, y tanto el momento como el placer sentido se alargarían, así como el deseo aumentaría cada vez más. Volvió a entrelazar sus dedos por su cabello castaño, mientras él acariciaba dulcemente su rostro y volvía a perderse besando su cuello. _________________
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Lun Ago 07, 2006 1:14 am Asunto: |
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Tras un rato así, la postura cambió. Hijikata no llegaba a comprender porqué Sumomo no se atrevía a mirarle los ojos, o como era capaz de embargarle de tal manera una timidez así.
Frenó su avance, provocando la atención de su pareja. Luego la tomó de la espalda, aprovechando la anterior posición de sus manos y brazos. Levantándola suavemente mientras mantenía la sensación coital dentro de ella y se quedó callado mirándole a los ojos.
- ...
Sumomo seguía evitando la mirada de Hijikata mientras se ruborizaba más y más al saber que este la observaba mientras la estrechaba entre sus brazos y, sobre todo, sus caderas. No sabía por qué, quizás porque él parecía tener mucha más experiencia, se sentía como una chiquilla en los brazos de un adulto disfrutando un placer reservado para otro.
Sin embargo, su timidez repentina no hacía que dejase de suspirar, entre otras cosas, en el oído de su amante, y todo aquello, junto, provocada una mezcla de timidez, placer, y morbo explosiva en el cuerpo de la kunoichi, mientras él no dejaba de morderse los labios ante aquella visión.
Sigues guardando el color de tus ojos sólo para tí
Aquellos susurros venían acompañados de mordiscos en los labios, mientras su mano acompasaba el ritmo acariciando y moviendo la cadera de su chica.
- Y tú... disfrutas... torturándome... verdad?
La distancia se estrechó y varios besos regaron con dulzura aquella respuesta cargada de sensualidad.
¿qué hay de malo quererte mirar? Reconozco que tiene su punto la timidez pero... quiero que me mires a los ojos...
- Pero, es que...Abrió los ojos de par en par, revelando aquella mirada capaz de arrebatarle el sentido noches atrás.
no sé por qué, me da...
Tendo se quedó contemplando aquellos ojos, grises y realmente atractivos. Ni siquiera musitó nada, sólo quería oír la respuesta de aquellos labios deseados.
Sumomo por el contrario no pudo terminarla, después de un escalofrío y un gemido ahogado entre los cabellos de Tendo.
¿Vas a hacer que te lo sonsaque de otras maneras?
Entre suspiros la respuesta se añadió. Sumomo estaba disfrutando de aquella postura en la que el contacto era más evidente, necesitando agarrarle con fuerza para mantenerse recta y disfrutando del contacto todo lo posible.
- Ver... güen... za...
Hijikata sonrió y frenó un instante y la besó los labios tirando suavemente del inferior de la chica.
Nunca me hubiera imaginado eso de ti, preciosa
Ella sonrió y volvió a besarle dulcemente, pero esta vez sin cerrar los ojos... y de paso, empujando suavemente a su chico, consiguió que se recostase y ahora era ella la que llevaba el control de las cosas. Desde su posición, arriba, le lanzó una mirada de deseo que, sumada a sus mejillas encendidas, podría provocar un incendio. Hijikata acomodó su cuerpo esta vez en las sábanas e intentaba controlar el placer que conseguía nublarle los sentidos para intentar mantener sus ojos abiertos.
Seguidamente le acarició una mejilla y siguió hablando. De experiencia sabía que el sexo no era sólo cuerpo, también el alma participaba y unas palabras acertadas podían hacer disfrutar a su pareja.
Postrada encima mía era el mejor regalo que podía traerme la noche... Estaba dispuesto a enrojecerla una vez más por supuesto.
Por mucho que intentase disimular Sumomo, sus mejillas seguían de color rojo carmesí, pero ahora sus ojos decían todo lo contrario... estaba dispuesta a demostrarle que no tenía miedo a nada y menos a sostenerle la mirada en aquella situación. Suavemente, volvió a acomodarse entre sus caderas, y se recostó sobre él mientras intentaba recuperar el ritmo de antes... Al apoyar sus manos cerca de sus hombros para mantener aquella postura, aprovechó para volver a perderse entre su cuello y dejarle una marca como la que ella ya lucía en su muñeca izquierda.
¿Te molestará?
Tendo se dejaba seducir por el contacto de los labios de su amante. Es más aprovechaba aquello para perder las manos en su melena y acariciar su espalda entre suspiros y gemidos. Según acrecentaba el ritmo del placer sus manos iban bajando desde su espalda hasta otra vez a la cadera de la chica, no sabía que especie de hechizo portaba aquella zona pero no era capaz de despegar las manos de allí.
Ella volvió a levantarse, tras dejar la marca que quería, y apoyó sus manos en las suyas, en las caderas. Con una sola mirada le dijo que era él quien solo tenía que decir cómo lo quería, que ella seguiría instrucciones... después de todo el placer que había sentido aquella noche quería asegurarse de que, por lo menos, el lo estaba disfrutando también... tanto como ella.
Le hizo señas para que se acercara a oirle lo que iba a susurrarla. Cuando estuvo Sumomo lo suficiente cerca la besó los labios lentamente, acariciándolos.
Los gratos recuerdos nunca molestan Sumomo
Ultima edición por Shishi el Mar Ago 08, 2006 7:18 pm, editado 1 vez |
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Lun Ago 07, 2006 1:52 am Asunto: |
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Sumomo no respondió a aquello, alzó la cabeza y su melena violeta volvió a caerle por la espalda y el pecho. También tapó por un instante sus ojos, escondiendo otra azorada mirada... después de aquello, se concentró en su propósito.
Se volvió a acercar a él, apoyando sus codos encima de donde estaban recostados sus hombros, y le acarició el cabello castaño. Aquella melena le daba un aspecto más atractivo, y a Sumomo le gustaba... así y con otra ropa ya no parecía un arrogante hijo de señor feudal. Volvió a mordisquear su cuello, al otro lado de donde había dejado la marca... y retomó el ritmo de la penetración mientras notaba como se erizaba el vello de su piel, y escuchando las muestras de placer de Tendo.
Él disfrutaba de aquellos movimientos de cadera. La contemplaba expectativo mientras gemía de placer, asegurándole a de forma involuntaria que él estaba disfrutando tanto como ella. De vez en cuando sus manos se paraban a acariciarla la cadera, pero pronto bajaban a acariciarle la zona más prohibida buscando más placer para ella.
Sumomo, mientras tanto, pensaba en cuánto iba a durar aquello... nunca había tenido una experiencia semejante... que se alargase tanto. No es que eso le molestase, al contrario... pero le sorprendía ser capaz de soportar semejante cantidad de placer compartido durante tanto tiempo...
De pronto, interrumpiendo aquellos pensamientos, aceleró el ritmo que llevaba sin querer, inconscientemente... ahora el placer ya no era estable sino que se hacía más intenso cada segundo que pasaba, al igual que los suspiros y jadeos subieron de volumen sin pensarlo. Lo mismo le ocurría a él, notaba cómo se estremecía cada vez más, y supo que estaban cerca... Una dulce sensación de placer último que les impedía frenar se acercaba cada vez más rápido, y Tendo se aferró a las caderas de la chica.
Ella notaba los espamos de placer de Tendo que, además de los suyos propios, le dejaban sin fuerzas; una dulce sensación de calor se iba a apoderando de su interior mientras alcanzaba el éxtasis... Y volvió a echarse encima de él, intentando que el contacto fuese el máximo posible... aunque también porque quería escuchar cómo disfrutaba mientras se avecinaba aquel esperado orgasmo.
Él instintivamente apresaba a Sumomo, abrazándola fuerte mientras el orgasmo se producía. Ambos quedaron sin fuerzas, abrazados, sin palabras, y con una sonrisa en sus labios. Pronto el contacto de sus miradas se produjo pero no se dijeron nada, sólo se besaron dulcemente, ya que las fuerzas no les daban para nada más. |
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Mar Ago 08, 2006 7:45 pm Asunto: |
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La noche moría ya. La luz de la luna debilitada dejaba pasar a cierto reinado de las estrellas eclipsadas por el naciente Sol. Ambos estaban en relativa paz, callados y en su propio espacio pensando. Hijikata estaba tendido boca arriba, con un brazo fuera de la cama y otro replegado sobre su pecho. Su pelo descansaba otra vez atado en una sencilla cuerda y su mirada quedaba fija en el techo.
A su lado, con la cabeza apoyada sobre su pecho, y la melena cubriendo la mitad de las sábanas, Sumomo también miraba hacia la pared, ensimismada en sus pensamientos. Al sentir una pequeña brisa de viento nocturno, había cogido instintivamente un pedazo de sábana y había tirado de ella hacia sí.
¿No puedes conciliar el sueño como esperabas tú tampoco?
- ...
Sus labios dejaron escapar un suspiro.
- No es que tenga ganas de dormir, precisamente...
Mientras, dibujaba círculos sin sentido con pequeñas caricias en su torso, y acomodaba su pierna izquierda sobre la suya, acercándose más a él. De pronto, volvió a reparar en la cicatriz del hombro, y miró la suya por reflejo.
Tendo miró también tuvo el mismo acto pero no le dió importancia, estrechándola y acomodándola más en su cuerpo.
Espero que no le sigas dándole vueltas a tu misión... fue un éxito, ¿verdad?
- Fue un absoluto fracaso.
Levantó la barbilla de la kunoichi con sus caricias y la miró fijamente con un gesto de contradicción.
Yo estoy de una pieza, la niña también y atrapaste a la espía y asesina
Fui engañada y utilizada... desde el principio. Casi mueres, y tu casa está destrozada.
Lo material no tiene importancia y lo otro...merce la pena por conocer a alguien como tú...
No sabría decir si lo que más la irritaba era una cosa o la otra... quizás ambas provocaban su malestar. Estaba claro que no volvería a fiarse de nadie... y menos en una misión.
Y qué me dices de esto... cada vez que lo vea, si vuelvo a verlo..., recordaré tu cuerpo desangrándose en la hierba... por un fallo mío.
Su última frase le quitó el aliento... ¿cómo era capaz de decir algo como aquello? Nadie merece tanto la pena...
- Ni siquiera está cerrada del todo.
Hijikata tendió una mano en la herida y se quedó observándola y la tocó con brevedad. Era cierto, todo aquella situación fue embarazosa y estuvo apunto de morir pero no era capaz de darle más vueltas. Aquello ocurrió así y el destino les sonrió en el ultimo instante.
Un error lo puede cometer cualquiera, incluso el más capaz. No debes culparte por algo que ya pasó.
- Supongo que tiene razón en eso, pero... también tendré que modificar mis métodos...... eso era lo que pensaba Sumomo mientras acariciaba suavemente la cicatriz.
De todas maneras ese acontecimiento me hizo ver muchas cosas, sobretodo lo poco preparado que estoy.
- Sólo necesitas una razón para empuñar la espada.
Tendo torció el gesto mostrando algo de desoncierto o desasosiego respecto a la idea del camino de la espada.
Esa espada me llevará a renunciar a muchas cosas... desgraciadamente
...
Sumomo se vió abrazada con algo más de ímpetu de lo habitual y dejó que su mano quitara la cinta del pelo de Hijikata.
De todas maneras alguien de voluntad tan fuerte y con la vida de una kunoichi no podía ligarse a la vida de otro con facilidad. Aunque.. esa es una parte que me gusta de tí, tu capacidad de ser independiente
Sumomo dejó escapar una risita, la que le permitían las fuerzas.
- Después de todo, no es una virtud sino una necesidad...
Vivir sola era algo a lo que se había acostumbrado y que no tenía pensado cambiar, de momento... últimamente empezaba a conocer lo que era tener amigos, similar a lo que fue cuando supo lo que era tener un hermano... y no quería que nadie se viese dañado por su culpa. Si era necesario se alejaría lo que debiese.
- Parece..., continuó, - Que dos gatos callejeros han ido a encontrarse...
El último comentario provocó un gesto de risa en Hijikata, lo cual tomó como original la comparación.
Sí. Cuyas vidas deben fluir por cada parte y seguir buscando lo que no han encontrado aún
Tendo se preguntaba si realmente empezaba a sentir la necesidad de poder anclarse en algún sitio por alguien o algo...
- Pero...
Sumomo dudó, aunque no supo por qué. Ella no había buscado nada nunca, hasta que había encontrado la caja que había encima de su armario. Aún así, no había nada que tuviese en mente... pero rehusaba ligarse a otra cosa que no fuese su villa, pese a que esa unión se resquebrajase de vez en cuando.
Entonces ¿ahora por qué notaba que ambos se estaban callando algo?
- Mierda..., musitó levemente, después de abrazarse a él aún más fuerte.
Ante las ultimas palabras y reacciones de Sumomo, Hijikata tuvo parecidas sensaciones . Sabía que el amargor de la despedida no iba a tardar, pese a abrazarla con fuerza a la vez. Sin embargo, él pensaba en lo injusto que sería adueñarse de la vida de Sumomo para poder estar con ella, sus objetivos eran incompatibles.
Nadie dijo que no pudieramos coincidir más
- Temo al vacío..., confesó Sumomo.
Llevó los labios a la frente de la kunoichi, y le dejó un beso y una caricia.
¿De qué tipo? o ...¿a qué?
Quizás es mejor dejarlo... hasta que volvamos a encontrarnos.
Será lo más prudente....
No podía disimular el disgusto provocado por esa decisión mutua, aunque fuera la más correcta. Irónico, ambos sintiendo lo mismo... pero no iban a estar juntos...
Sumomo hizo acopio de fuerzas, y se subió encima de Tendo, dejando caer su melena sobre él y haciéndole cosquillas. Mientras la sábana se caía, y volvía al suelo, la kunoichi acercó sus labios a los suyos y le besó, mordiéndole suavemente.
Ultima edición por Shishi el Mie Ago 09, 2006 3:45 pm, editado 2 veces |
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Mar Ago 08, 2006 11:51 pm Asunto: |
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Instintivamente Tendo cerró los ojos y se dejó besar. Una sonrisa se encendia ante el gesto y las cosquillas quedó marcada en su ánimo. Llevó las manos al rostro de Sumomo y se lo acarició con cierta dulzura mietras la volvia a robar los besos que ella le dejaba alternando mordiscos suaves y caricias. Sus manos tampoco quedaron quietas en el rostro: bajaban acariciándola el cuello y los hombros
- Nos resistimos a dormir eh?
Sumomo no respondió nada, y continuó con los besos, acomodándose suavemente encima de él. Si tenían que despedirse, lo harían, pero no sin disfrutar hasta el último de los minutos que quedaban. Él pareció entender el mensaje y, una vez acostada en él, simplemente empezó a recorrer su cuerpo con las manos, sin querer olvidar de forma tan fácil su cuerpo, buscando su espalda y su cadera.
Ella abrió los ojos, y acarició su nariz con la suya, mientras se mordía los labios. Las palabras se agolpaban por salir de su boca pero, al final, lo único que conseguía era expresarse con gestos y acciones... Al no oir ninguna palabra de aquellos labios, Hijikata simplemente la atrajo más así y la besó la mejilla con una sonrisa picaresca. - No me digas que te he comido la lengua... Ella simplemente apartó el cabello castaño de su cuello y continuó con las caricias y los besos allá por donde le apetecía.
Del mismo modo, las manos de su amante paraban donde deseaban. Y esta vez empezaron a acariciar la cara exteriror de la cadera y las piernas de la kunoichi. Mientras tanto, él se dejaba hacer, ycon los ojos cerrados intentaba disimular la respiración entrecortada por el placer.
Sumomo de repente se paró, y le apartó los cabellos de la cara. - Ahora es él el que se sonroja..., pensó, mientras buscaba su mirada. - Quieres.. volver a empezar?, preguntó. - No está mal cambiar de papeles de vez en cuando... pero a que te refieres con ...volver a empezar?
Si quería volver a sonrojarla, no iba por mal camino... La sonrisa característica de él tapaba la sensación que le recorría de punta a punta, figurándose de antemano el asunto. Pero simplemente quería verla sonrojar. Inténtalo, por favor... , pensó, mientras acercaba sus labios al oido derecho de Sumomo y mordisqueaba levemente el lóbulo.
Ella se acercó a su oído, y susurró: - Quiero... que vuelvas a hacérmelo...... y tras eso, Tendo parecía perder la batalla para ver quien de los dos enrojecía o a cuál le recorría el estremecimiento más vivo. Batalla que no estaba dispuesto a perder, aunque lo tenía difícil.
- No andas con rodeos... si quieres puedes tomar la iniciativa, hasta ahora no lo habías hecho nada mal... - Y si no... qué?, contestó ella.
Estaba dispuesta a verle pedirlo, tal y como lo había hecho ella. Había enrojecido, sí, pero se había escondido entre su pelo castaño y había conseguido evitar que le viese. Una pequeña trampa para poder ver y escuchar lo que quería.
- Me veré obligado a cumplir las expectativas creadas por tus suspiros de un rato y tendré el placer de comerte a besos entre otras cosas
Él no enrojecía o tal vez no demasiado, pero no podía negar que Sumomo había conseguido hacerle sentir cienta punzada de excitación y deseaba pedirselo, o tomarlo con la mayor brevedad y delicadeza posible. Junto a aquellas palabras y con sus cuerpos enfrentados, un gesto le siguió con sus susurros pausados: la yema del dedo seguía una sugerente trayectoria desde los labios descendiendo por el cuello. |
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Jue Ago 10, 2006 12:25 am Asunto: |
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Ella le miró, susurrándole con los ojos que volviera a contemplarla y la tomase entre sus brazos, tras poner sus manos encima de su torso y acariciarle la mejilla con la mano.
Al contacto de las caricias en la mejillas, los ojos avellana se clavaron fijamente en los grises. Una sonrisa prosiguió al gesto, pidiéndole un beso mientras alargaba los brazos pausadamente, disfrutando el contacto.
- Perdiste tu miedo a mirarme...
- Me gusta cómo me miras...
- Ah? Hay alguna manera más de mirar unos ojos tan bonitos?
Con eso esperaba apuntarse un punto en la carrera llevada por los dos al enrojecimiento.
- Oh, cállate...
- Eso que veo no serán coloretes de vergüenza, verdad Sumomo?
- Mentiroso...
Acercó su rostro al de ella, recorriendo su mejilla hasta susurarrle al oído
- Si no enrojecieras, me responderías a los comentarios, preciosa.
- Tú no conoces aquello de... señor feudal que bala, bocado que pierde, no?
Las estrellas empezaban a difuminarse, pese a que quedaban aún horas para el amanecer. Él proseguía buscando ruborizarla, era una práctica común.. aunque realmente sabía que le gustaba piropearla.
Puedes siempre callarme con un beso, no me quejaré...
Dicho y hecho, Sumomo volvió a acercarse a él, y le mordió el labio inferior, sin dejar de mirarle. El efecto deseado prosiguió, los brazos del chico la roedaron completamente y no la dejaban marcharse de sus besos. Durante un rato Tendo se recreó en todas las maneras de las que se habían besado hasta ahora disfrutando cada momento, dilatando cada caricia y disfrutando de sus labios y su lengua.
Mientras tanto, Sumomo pensaba en lo que habían hablado, y por mucho que intentaba convencerse, todo había salido al revés. No había planeado nada de esto y, de la noche a la mañana, dos destinos se habían encontrado y se habían entremezclado. A pesar de que lo mejor fuese dejarlo pasar... estaba claro que, sólo por una noche, iba a echar de menos aquello el resto de las que vinieran.
Al contrario, Hijikata no parecía dar cabida a ningún pensamiento más que recibirla y disfrutar con ella, aunque en el fondo todo era las ganas de saciarse de alguien al que iba a hechar de menos, pensamiento que acudió en la conversación anterior.
Sea como fuere, un regusto de despedida acudía a cada beso, a cada caricia y a cada suspiro, aunque por suerte no parecía romper el ambiente creado por ambos amantes, más que nada porque ninguno quería hacerlo por no preocupar al otro.
- ...
- Hace mucho que no suspirabas así...
- Deja de reírte ya...
Perdida en sus pensamientos, Sumomo se decidió a dejar de pensar en aquello y a disfrutar de las horas que le quedaban, antes de que Hijikata se marchase a Sunagakure, a llevar el cadáver del amigo de su padre. |
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Lun Ago 21, 2006 12:59 am Asunto: |
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¿Bien por donde me había perdido yo? .
Aquello era retórico, ese susurro anunciaba el asalto al cuello de Sumomo. Apoderándose de su cadera tornó posiciones. Ahora él estaba encima de ella, recorriendo con los labios el rostro para luego pararse en el cuello de su víctima.
Te debo un pequeño recuerdo
Como anteriormente ella hizo, sus labios empezaron a succionar mientras sus manos volvían a perderse, una por el pelo de la chica y otra por el vientre de ella, dibujando circulos entorno el ombligo.
Sumomo no pudo hacer más que dejarse llevar, reirse por el arranque de pasión, y dejar salir un gemido cuando sus labios empezaron a dejar marca en el cuello. De paso, se abrazó a él, acariciando la espalda con las yemas de sus dedos provocando cier
to suspiro relajado en Tendo.
Una vez terminado aquel recuerdo, apegó el cuerpo más. Llevaban tiempo prescindiendo de la ropa y el contacto era muchísimo más sugerente y cercano, sobretodo cuando el chico acercó la cadera sensualmente mientras la volvía a besar los labios repetidamente para luego bajar por el cuello y posarse su boca en el pecho, besando justo en el medio.
Ella arqueó su espalda mientras toda su piel se erizaba al más mínimo contacto con la de él, entrelazando sus piernas con una de las suyas y cerrando los ojos para disfrutar, acurrucándose entre las sábanas.
Tendo seguía besando su cuerpo sin prisa, si aquella era la última vez no iba a dejar pasar la oportunidad de recordarla bien. Pronto se ocupó de uno de los pechos, mordisquéando suavemente los pezones para luego acariciarlos y lamerlos con algo de picardía. Mientras su mano diestra se ocupaba del pecho desatendido, jugando con las yemas de los dedos. Nada más Sumomo se prendió de una de sus piernas, Tendo pasó un brazo por debajo de la cadera de su amante para poder disfrutar aún más del estremecimiento que se provocaban mutuamente.
- Ne... Hijikata-san...
Perplejo frenó en seco. Sus ojos se mantuvieron fijos y abiertos, mostrando su sorpresa ante el trato de vuelta a la formalidad.
Sumomo pensaba en lo que le había dicho después de cenar. Todavía no sabía si querría esperar o no... quizás sí pero... realmente no le conocía, a pesar de que sus cuerpos parecían estar sincronizados.
- ¿A dónde irá al salir de la Niebla?, terminó.
Aún la sorpresa continuaba y Tendo le dió las mismas vueltas al tema rumiando lo siguiente. Tenía claro su objetivo: el pais del Viento. Sin embargo no captaba las intenciones de Sumomo totalmente.
Al pais del Viento en barco.Pero... esta pregunta...¿a que son baila?
Musitó con cierta aire de inseguridad debido a no saber ciertamente si aquella pregunta iba con segundas y respondía lo esperado.
- A este..., le contestó la kunoichi entre dientes mientras se levantaba un poco y buscaba sus labios.
Tendo jugueteaba con ella, escondiéndolos girando el rostro
¿Y no tutearme de repente?
Ella seguía insistiendo, haciéndole cosquillas con la nariz mientras este se resistía. - Cuando salga por la puerta tendré que volver a hacerlo... Consejero...
Tendo le contestó las cosquillas mordiéndola un labio y luego retirándose a una posición estrategia para seguir defendiendo sus labios.
¿Tanta distancia crees que va haber entre nosotros para tener que llamarme asi otra vez?
- Eso no depende sólo de mí...
contestó. Todavía no sabía si quería jugársela... y menos si no sabía cuándo volvería a verle.
aquella respuesta era algo que él mismo pensaba. Se retiró del juego de los besos y ésta vez buscó su mirada, pegando su nariz con la de Sumomo.
No pienso perder tan fácilmente a alguien tan interesante
- Pues, si tiene un plan... me gustaría conocerlo...
¿Piensas concederme tu compañía o te replanteas algo?
La última vez que se había dejado llevar por un deseo irrefrenable, aquella persona había vuelto a irse y no había regresado todavía. Ni esperaba ya que lo hiciera... el miedo a sentir otra vez el vacío volvía con más fuerza.
- Yo he preguntado primero.
Se apoyó, mientras tanto, en los codos, y entrelazó los dedos en el cabello castaño.
Primero entregaré el cuerpo del amigo de mi padre a sus familiares. Reposaré mis ideas en el pais del Viento y entonces será cuando esté preparado para iniciar un viaje.
Dejó un beso en la mejilla de la chica y siguió contemplandola, preguntándose a donde iba a parar todo aquello...
¿y tú?
- Tengo que entregar el informe de la misión... todavía. Y después, supongo que vuelta al trabajo...
la proposición de escribirte en mis viajes sigue en pié...si quieres
Sumomo no respondió a aquello y por fin encontró los labios que largo rato llevaba buscando. Le besó suavemente, alzándose todo lo que podía sobre sus codos, hasta que por fin pudo cogerle de la nuca y atraerle hacia si.
- Yo, no sé... cómo ha empezado esto..., dijo, - Pero ya estás dejando un vacío en mis sábanas y aún no te has marchado...
No sabía de qué, pero ya estaba dicho.
Él también sentía una sensación desagradable. Pese a tenerla cerca no se aliviaba, una atadura voluntaria y pesada le marcaba lo suficiente para no olvidarse de la Niebla.
Si quieres ese vacío solo puede ser temporal...
- El problema es que no sé lo que quiero..., soltó de repente, - ... nunca lo he sabido.
Tragó saliva. No eran dudas que completamente escaparan a cualquier alma, sino atormetaban por mucho tiempo a todos.
Aclárate, no quiero que te hagas daño o hacértelo yo
- Cómo quieres que lo sepa... si hace menos de un día que te conozco... ... y, sin embargo, ya parecía saber casi todo sobre ella y viceversa... sólo les quedaba hacerlo de verdad.
No podía darle una respuesta fácil. El silencio quedó patente mientras meditaba, pero no por ello cesaron los besos hasta volver a pronunciarse.
A veces nuestra propia alma dicta cosas que no parecemos saber. Te conozco de un día también pero si este vacío que siento es tan fuerte...
se cuanto mínimo que no quiero perderte y que tnego que esforzarme para ello.
- ...
Seguidamente la almohada acomodó la cabeza de Sumomo, que se dejó caer para contemplar el techo.
Pasaron los minutos, pero ninguno de los dos dijo nada... y de pronto, una brisa un tanto fría entró por la puerta, anunciando en pocas horas la mañana.
Con el frío Hijikata se tendió al lado de Sumomo y estiró un poco los brazos en una invitación a acogerse en él.
Para tí...¿merecería la pena intentarlo?
- No creo que exista otra opción..., respondió, - A menos que seas capaz de olvidar esto tan pronto salgas.
Hacer eso sería mentirme a mí mismo
- Entonces... por qué has dejado de besarme?, preguntó, mientras buscaba la sábana.
Por esta vez no contestó inmediatamente. La estrechó y selló los labios con suavidad mientras ella colocaba bien la ropa de la cama.
No pensaba torturarme si tú decidias olvidarlo por tu parte
Ella dejó caer la sábana, y se abrazó a su espalda, haciéndole caricias con las uñas e inventándose dibujos, apoyando la barbilla en el hombro contrario al de la cicatriz.
Tus actos siempre hablan por tí Comentó por encima mientras relajaba cierta tensión acaecida. Luego simplemente cerró el abrazo y acarició la larga melena de la Kunoichi. Ahora deseaba estar un rato sin hablar del futuro, simplemente quería disfrutar de su compañía... |
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Mie Ago 23, 2006 12:43 am Asunto: |
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Sumomo ahora se estaba fijando en una marca que tenía Tendo en el cuello, que ella misma le había hecho un rato antes, mientras jugaba rizando su pelo entre sus dedos. Ella tenía otra, seguro, también en el cuello, además de la que tenía en la muñeca...
Dulcemente le dio un pequeño mordisco en el cuello y se quedó allí metida, aprovechando el calor de su cuerpo y acariciándole la espalda. Aquello produjo un estremecimiento en su pareja, que inmediatamente la estrechó más contra él. Seguidamente la acarició suavemente uno de los costados buscando sus cosquillas.
- Piensas dejarme como un mapa ¿eh?
Una vez encontrado un flanco donde atacar y zafarse de la amenaza de su cuello, la volvió a besar nuevamente. Ella se dejó, atrayéndole más hacia sí acariciándole las mejillas. - Hace un buen rato te vi muy decidida a pedirme algo... pero veo que te has arrepentido...
Sus ojos la buscaban picarescamente intentando punzar su lado más atrevido, cosa que no era muy difícil de conseguir con ese tipo de comentarios. La jounin ahora volvía a sonrojarse, y sus mejillas brillaban. - Pero si ya te lo he pedido, es que tengo que repetirlo?, preguntó, con voz azorada. De nuevo parecía una niña en brazos de Tendo, sonrojada a cada palabra que escuchaba o cada caricia que recibía.
Tendo disfrutaba viendo como adquiría aquella vergüenza, pero a su vez la recompensaba con caricias. Le agradaba esa parte de ella, y sonreía.
- Me gustaría oírlo otra vez de tus labios Sumomo , le dijo mientras no dejaba de besarla, intentando jugar y dificultarle algo más la petición. Ella se arrebujó entre sus brazos, respondiendo con pasión a aquellos besos, y acopiando vergüenza suficiente para decir lo que tenía que decir. Si quería de aquello, lo iba a tener. - Que... quiero... ¬¬'... quiero...
- ¿Quieres.... un beso?, preguntó. E inmediatamente la besó. - Ah no... bueno... decidete... ah... hace mucho que no te beso el cuello es verdad...
siguió con el juego y después de dejarle un beso en la mejilla, Tendo dirigió sus labios al cuello y empezó a morderlo suavemente.
Ella dejó caer los hombros, apoyando la nariz en su pecho. - Que quiero hacerlo otra vez. Ya no estaba dispuesta a esperar más... y menos cuando ahora se volvía a estremecer mientras él se perdía entre su cuello.
Una vez conquistado, Tendo empezó a recorrer el camino inverso. Acarició con su nariz la de ella y se mordió los labios sin perder su mirada. - Yo también... Su gesto dejó claro su impaciencia también. Primero la acarició el rostro y cambió la postura. Ahora Sumomo estaba arrecostada, con su melena suelta cubriendo la cama con Tendo postrado encima, besando su cuello, entrelazando una mano con la suya y la otra acariciando su cadera.
Otra vez el vello erizado, otra vez la carne de gallina... ambos volvían a la excitación de momentos antes, con los ojos cerrados y el resto de sentidos totalmente centrados el uno en el otro. Sumomo simplemente se agarraba a las sábanas, estrujándolas entre sus manos mientras se mordía el labio inferior a cada caricia de Tendo.
Él proseguía la marcha, pero con un ritmo lento. Seguía besándola el cuello sin cesar, subiendo de vez en cuando para pararse en sus labios. Su mano derecha no dejaba de estar aferrada a la de suya, mientras la mano subía de la cadera al ombligo. Ella se rió un poco con las cosquillas que le hacían sus dedos, pero en el fondo estaba impaciente, tanto o más que él, por volver a sentirle dentro de ella. Pero eso sí que no estaba dispuesto a pedírselo, y menos en aquel momento... simplemente cazó sus labios con los suyos, e intercambió la postura, poniéndose encima y cogiendo las riendas de la situación.
Tendo se quedó expectante mirándola con los ojos entrecerrados. Ahora quien llevaba el barco era ella y él esperaba a dejarse hacer, aunque compartía las mismas ganas, no podía dejar de jugar con ella. Primero llevó las manos a la cadera de la Kunoichi y las acarició suavemente, para seguidamente incorporarse para sorprenderla y robarle un beso. |
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Mar Ago 29, 2006 12:57 pm Asunto: |
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fdi: bueno aquí dejo una imagen para ilustrar el post ^_^
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Mie Ago 30, 2006 2:07 am Asunto: |
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Sumomo se pegó a su cuerpo suavemente y continuó con el beso, mientras él la seguía atrayendo hacia sí con las manos en su cadera. Apoyó un brazo en el futón, y con la otra mano acarició el hombro sin hacer demasiada fuerza, para no perder el equilibrio.
Para encender otra vez más el deseo, él pegó su cadera nuevamente rozando ambos sexos. El jadeo empezó nuevamente, impidiéndola escapar depositando una mano en su espalda y acercando ambos rostros mientras se besaban.
El punto de contacto era su nariz y su mirada mantenida. Sonreía con picardía preparando el próximo movimiento y empezó con un juego singular mientras ella estaba precariamente apoyada en él, tenía todas las de ganar.
Se inclinaba hacia atrás para evitar los besos de la chica, mientras al contrario si deseaba besarla la estrechaba volviendo a jugar como horas antes: a robarse el beso.
Con las idas y venidas, el roce entre ambos era cada vez más frecuente y las mejillas de la jounin se volvieron a poner tímidamente rojas, mientras que su sonrisa se tornaba una mueca de frustración al no llegar a los labios de Tendo.
Frunciendo el ceño, lo intentaba una y otra vez... provocando excitación en ambos. Pese a disfrutar del juego, las ganas de besarla también acrecentaban en él. Tendo discernió la delgada línea entre el juego y hartar a su pareja, besándola oportunamente para evitar también la desesperación de su parte.
Sin embargo el rubor de su pareja le hacía jugar más y deslizó la mano que sostenía la espalda de la chica por el costado poco a poco, dejando clara sus intenciones. Primero circundó el vientre para luego ir bajando progresivamente mientras expectativo veía que efectos producía aquella caricia.
Sumomo no podía hacer nada para escapar de un juego que, en el fondo, le gustaba. La mano le sorprendió, y se paró en seco con un gemido de excitación. Al pararse el juego, se puso todavía más roja, y escondió la cabeza en el cuello de Tendo.
Entonces le mordió suavemente el hombro, aunque haciendo un poco de fuerza. Quería decirle que se estaba pasando, pero que podía seguir haciéndolo, y no le salían las palabras... Hablar entre gemidos sería su perdición y no se iría nunca el rubor de sus mejillas. Mientras tanto sus caricias seguían perdiéndose por su entrepierna y de cuando en cuando contraía las piernas inconscientemente, pegándose más a él.
Una vez satisfecha su curiosidad sobre el límite del enrojecimiento de las mejillas, cambió el tercio del ritmo, buscando en esa ruptura algo más, tal vez incluso la negativa a que pararan esas caricias.
Su mano continuó otra vez el torso de Sumomo. incidiendo en el ombligo. Una idea curiosa le asaltó.
No estaría mal ver este vientre bonito coronado por un pircieng
- Ni de coña, , respondió ella tan seca y firmemente como cuando vio a Kagura con el tinte de pelo en la mano.
En tatuajes sí había pensado, pero no se habia decidido nunca por no tener ni tatuaje ni lugar claro. Y además, le sobraba con las cicatrices...
A efectos y para relajar un poco su respuesta. Tendo introdujo suavemente el dedo en el vientre y empezó a acariciar simplemente con el contacto mínimo de las yemas buscando cosquillas y una sonrisa en Sumomo.
- Si crees que así vas a convencerme... ah...
No pudo decir nada más después de cerrar los ojos y pegarse más a él, haciéndole más fácil la tarea, y mientras tanto morderle de nuevo en el cuello.
Se cansó. Sumomo se cansó de que sólo él disfrutase torturándola... quería escucharle gemir y suspirar a él sólo y hacer que por fin se sonrojase de manera escandalosa. Y se le ocurrió una idea... quizás él pensaba que no sería capaz de hacerlo, pero ya se había decidido.
Así que le dió un corto beso en los labios, y sonrió lascivamente. Cogió la sábana, la subió, y se bajó de donde estaba para perderse entre ellas...
Se aseguraría de que no pudiese verla, y así podría sentirla todavía más. Y ella se ahorraría la sensación de ser observada, porque sería lo último. De pronto, Tendo no veía nada más que su propio pecho y una sábana que parecía moverse sóla, hasta que ella le mordió suavemente cerca del ombligo.
Tendo se mordió el labio para refrenarse. La situación creada por ella se escapaba de sus manos: sencillamente por la sorpresa. Siendo el precursor de todas las maniobras picarescas más comprometidas ahora se veía limitado a esperar lo venidero. Sin embargo las sábanas ofrecían un parapeto para disimular su tensión, aunque de poco servía cuando Sumomo podía notarlo de manera sencilla por los espamos de contracción de sus músculos.
Se preguntaba cuanto disfrutaría ella de aquella visión y decidió punzar ese deseo con la vaga esperanza de que ella abandonara las sábanas
Vaya.. [disimulo de jadeo] ¿has vuelto a enrojecer ahí ... debajo?
Ella, mientras tanto, seguía haciéndole cosquillas en el abdomen, en el ombligo... jugaba con su nariz y con su lengua a su antojo, guiándose por sus movimientos y sonriendo cuando le escuchaba suspirar, sabiendo que iba por el buen camino. Cuando escuchó aquello dejó escapar una risita, medio tímida, medio mala... no iba a salir de allí todavía ni en un buen rato, aunque eso significara perderse el festival.
Al tiempo que retomaba las caricias, su mano derecha se perdió en la cara interna de los muslos de él, subiendo muy poco a poco y jugando con las uñas para acariciarle.
Vendetta. Era todo cuanto pasaba por su mente en esos momentos. Dulce, pasional pero de vuelta rápida y con intereses. Ahora él estaba a disposición entera para los juegos de Sumomo. Sus deseos acrecentaban dispares y duales. Primero por seguir con la excitación del juego y otra por conseguir la culminación de aquellas caricias y terminar con aquel dulce sufrimiento.
Mala... esta viene de vuelta...¿eh?
Podría seguir hablando, pero a ella le daba igual. Estaba nervioso, se notaba... sus caricias estaban dando resultado, y él se debatía entre dejarse llevar (y, por tanto, dejarlo en empate) o no.
Seguía encogiendo el vientre y avanzó una mano para adivinar donde estaba exactamente ahora la cabeza de su pareja. Mientras tanteaba las posibilidades también de arrebatarle la sábana en el momento más adecuado pues no quería perder.
Esa idea fue desechada al quebrar su voluntad en cuanto Sumomo siguió un rato más, junto a la idea de no arrebatarle el juego tampoco, y el en fondo le gustaba.
La nariz de la chica, sobre el vientre y bajo la sábana, seguía acariciando la piel de Tendo mientras sus manos se dedicaban enteramente a sus piernas. Sobre todo, a lo que había entre ellas... quería hacerle sentir tanto placer como ella había sentido horas atrás, por él y por saber que ella podía hacerlo bien.
Los brazos tensos, la piel sensible y unos labios mordidos eran signos visibles de su placer externamente. Callado como nunca y expectante, reclinó su cabeza hacia atrás cerrando los ojos, resignado a no participar más y dejarse hacer. Jadeaba suavemente como particular recompensa audible a los esfuerzos del juego de la kunoichi junto al sensible crecimiento de aquello con lo que jugaba Sumomo.
Le tenía donde quería. Estaba deseando destapar la sábana y sin embargo no podía moverse o no quería. Eso era lo que le intrigaba por momentos.
Sólo un poco más, y no tendría que agudizar los oídos para escucharlo. Ella seguía con sus caricias y podía ver claramente cómo él se excitaba cada vez más. Estaba reprimiéndose, y seguro deseoso de levantar la sábana. Ella deseaba que no lo hiciese...
Al cabo de un poco, se paró momentáneamente y se acomodó allí entre sus piernas, preparándose para seguir , aunque esta vez no con las manos. Pero antes quería ver qué ocurría si paraba.
La intriga siguió a ese freno. Momentos antes hubiera pensado en el causante: el rubor. Sin embargo no era así, se lo había demostrado sin pizca de vergüenza que podía ser igual de pícara que él e igual de juguetona.
Llevó una mano a donde suponía que estaba ella. Jugó con la incertidumbre de destaparla, pero como momentos antes quería respetar la treta de su amante, aunque le gustaba azorarla un poco para ver su reacción mientras no llegaba a suponer una amenaza para el parapeto tirando un poco de la sábana
¿Me estás dando un respiro?
Aquello era lo que esperaba escuchar, y la frase dio la salida a lo que esperaba que estuviera preparado. Poco a poco, se acercó... su miembro estaba casi en plena excitación, pero verían lo que aguantaba así. La sábana tembló, seguro que lo estaba esperando, y ella estaba segura de que no iba a levantarla. Recordó cuando le había pedido que no la mirase...
Se volvió a acomodar, levantandose un poco sin querer, y siguió jugando con las manos un rato hasta que decidió que ha era hora de dejar caer la lengua. Y así lo hizo, acariciándole de arriba a abajo y amenazando con más.
Ahora sí le escuchaba suspirar, lo que le daba pie a seguir con lo que estaba haciendo y a aumentar un poco el ritmo, dejando de paso ligeros y pequeños mordiscos de cuando en cuando.
Ella terminó casi de rodillas, justo enfrente de él, y decidió que era hora de hacerlo, de una vez por todas. Estaba casi segura de que con el juego estaba excitándole todavía más de lo que hubiera esperado, aunque nunca estaba segura de ello. Arquéó la espalda, sin embargo, en cuanto vio que alguien se le adelantaba...
Tendo había levantado la sábana poco a poco, y Sumomo tuvo que reconocer mentalmente que era mejor verle sufrir debatiéndose así, que quitarla ella. Pero le reventó el factor sorpresa...
... justo en el momento en que dejó caer su melena ante sus ojos, mientras rodeaba la punta del objeto de deseo con sus labios.
Sumomo pudo ver furtivamente al caer la sábana la expresión de su amante. Estaba ahogando un largo jadeo proviniente de la expectación, la resolución y el placer dado por ella. Sus manos aferraban con fuerza las sábanas en busca de autocontrol, dejándole claro una cosa: Tendo no actuaba y expresaba que el placer dado iba parejo. Disfrutaba mucho con cada obra de Sumomo.
- ¿Es que no vas a dejarme oírte?, le preguntó, entre beso y beso.
Poco a poco invocó un poco más su control y estiró un brazo para posarlo en el cabello de ella. Rió por la pícara pregunta, viendo cómo le volvía su propia arma en contra de él y relajó el gemido.
No te acostumbres preciosa, no pienso dejarte las cosas fáciles o te aburrirás de mí...
Ella respondió a aquello con un mordisco algo prolongado, intentando devolverle lo recibido por triplicado. Con todas las armas a su alcance en uso (labios, lengua, y sus dos manos), esperaba poder hacerlo, aunque decidió que ya era el momento de pasar a otra cosa... después de unas cuantas caricias más, fue hundiendo poco a poco la cabeza donde estaba, esperando escuchar algo satisfactorio.
Sin importarle perder el juego, simplemente disfrutó por un rato. Siguió acariciando el pelo y la cabeza de Sumomo, esparciendo débiles gemidos para aumentar sus ganas por el juego y no perder completamente la apuesta. Pero según ella veía la recompensa venir, más le forzaba a simplemente carecer de control perdiendo los estribos como ella ante el placer.
Sin embargo cierto instinto acudía:a él. Si suministraba correctamente su respuesta ella tomaría con más frenesí el juego dándole lo que el buscaría.
Así que finalmente interrumpió a fuerza de voluntad la creciente fuerza en su placer para normalizarse y seguir expectante a todo lo que ella le podía dar..
Sumomo simplemente le miró, algo azorada...
- Es que... no... no está bien?, le preguntó.
Mordía con frenesí su propio labio. A veces un gesto valía más que mil palabras. Y cuando ella le miró notó que aflojaba la tensión y el agarre de las sabanas para no seguir evitando gemir.
Demasiado bien, me propuse reprimir un poco mis gemidos pero... no puedo.. y además...
La dejó unas caricias, algo que apoyaba más el agredicimiento dado por aquel placer prestado.
no puedo tener ninguna queja de tí
La sostenía la mirada, queriendo dar más realidad y sinceridad a sus últimas palabras.
- Ah... es que... nada, déjalo.
Ella había pensado que por alguna remota razón no lo estaba haciendo bien, y se había preocupado... sin embargo cuando le había mirado bien se dio cuenta de que lo que hacía era reprimirse... sonrió levemente, pero todavía no estaba tan avanzada como para que no le diese reparo mirarle.
Supuso que el posible mal entendido estaba arreglado y aflojó su cadera. Seguía sin embargo impaciente, su mirada, su piel y todo la esperaba irremediablemente. Sólo su mano tomo acción perdiéndose entre la larga melena animándola a seguir.
Veo que dejaste atrás la vergüenza, aunque... sigo sin ver tus iris..
- ...
Decidió no decir nada mientras volvía a lo suyo, atrapando de nuevo el miembro en su boca y esperando escuchar algo que la animase a seguir mientras continuaba con su juego.
La respuesta fue satisfactoria pues notó como la voluntad de la mano que la acariciaba el pelo se abandonaba, la frecuencia y longitud de los gemidos acrecentaban. Una voz entrecortada la animaba a seguir mientras notaba como se endurecía el abdomen de su amante.
¿No... se.. te ocurrirá... parar ahora ... ?
Ella se volvió a reír mientras seguía a lo suyo, acariciándole con los labios y de cuando en cuando con las manos. De todas maneras... supuso que la avisaría en caso de que tuviese que apartarse...
Hizo un esfuerzo, mientras lo pensaba, y miró hacia arriba lo suficiente como para no desviarse del tema y que la melena la tapase...
De veras lo estaba disfrutando, y lo supo por sus ojos, sus labios mordidos, sus manos entre las sábanas y los gemidos que escuchaba cada vez más fuerte. Sonrió para sus adentros y siguió con las caricias entre las piernas hasta que creyó que ya era suficiente.
Según ella terminó, Tendo esperó unos breves instantes por si la amenaza del placer había terminado. Entonces se arqueó y sus manos tomaron el rostro de Sumomo, acercó sus labios y los tomó sin preguntar. Y según ella acortaba distancias junto a él para seguir besándose, el preparaba la venganza si era una manera particular de disfrazar las ganas que tenía de oirla disfrutar ahora a ella.
Sumomo literalmente se volvió a subir encima de él, cruzando las piernas en su espalda, y se dejó querer mientras le acariciaba los hombros, algo azorada... otra vez. |
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Sumomo Jounin de la Niebla/Genio de los espejos


Registrado: 25 Ago 2005 Mensajes: 1606 Ubicación: Bajo la lluvia... (Aldea oculta de la Niebla)
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Publicado: Mar Sep 12, 2006 1:05 am Asunto: |
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Ahora le tocaba el turno de la venganza dulce a Hijikata. Jugaba con el estado producto del juego anterior, acercándola lentamente hacia él y rozándo todo lo posible ambas caderas.
- Sabes que no te vas a escapar...¿verdad?
- Mmmmh?. Fue lo único que respondió ella mientras le besaba el cuello. Si no quería escapar... tendría que inventarse algo más interesante. El jueguecito de a ver quién se acalora antes quizás ya había llegado a su punto... y era hora de pasar a otra cosa.
Viendo que el juego había terminado a no obtener ninguna respuesta diferente de ella se dejó besar con placer mientras descolgaba el cuerpo de su amante sobre las sabanas y empezó a jugar mordiéndole suavemente el hombro izquierdo. Seguidamente recorrió la clavícula con los labios y echó d menos algo con lo que jugar, un hielo por ejemplo.
Frenó en seco tras robarle un par de besos. serás capaz d esperarme unos minutos?
- Mmmh?, volvió a responder ella, separándose esta vez. Le miró a los ojos, investigando qué se proponía... - Sí, claro...
Tras el consentimiento de Sumomo, Tendo se irguió dejando caer encima de ella la sábana mientras no disimulaba una sonrisa picaresca y no la dejaba ver con ella...
- Se buena e intenta no mirar hasta que yo te diga...
Dándole la espalda se perdió por las penumbras del pasillo hasta la cocina. La tenue luz de la nevera le dejó localizar la sorpresa... se preguntaba hasta que punto le gustaría a ella, sin saber con certeza su gustos y volvió sobre sus pasos.
Mientras tanto, ella se agarró a su sábana y le vio perderse por el pasillo. A dónde iría... desnudo... a esas horas de la mañana? U_u... y ahora que lo pensaba o, más bien, lo sentía... qué bien olían aquellas sábanas... se acurrucó en ellas, mientras esperaba.
Él llegó y la vió arrebujada en las sábanas. Varias sentimientos discurrieron por él y varias sensaciones mientras la cubitera era depositada en el suelo.
Intentó no hacer ruido para no dar cuenta de su llegada, mientras ella seguía debajo de la sábana ajena a sus planes al parecer. Cogió un cubito con la mano y le dió un poco de calor, lo suficiente para que desprendiera un poco de agua.
Lo sostenía con una sola mano a la espera del momento, mientras introducia su mano desnuda contraria por las sabanas buscando acariciar una de sus piernas.
Sumomo sonrió, pensando en que ya había vuelto. Muy rápido... la curiosidad le picaba, pero decidió hacer como que no se había enterado de nada. Así que... mientras él esperaba a que creciera la curiosidad en ella y se acostumbrara a la idea de que él simplemente iba a hacer eso, introdujo el hielo a la altura del hombro y fue pasándolo poco a poco, llegando al cuello.
Ella alzó ambas cejas, sin salir de su asombro. Había ido a por... hielo... Se levantó y se apoyó sobre los codos, arqueando el cuello a modo de "por aquí..."
Se propuso satisfacer aquella petición pero no de la forma que ella esperaba. Retiró el hielo, mientras la sábana ocultaba aún poco sus inteciones. Se lo llevó a la boca, confiando que la mixtura del aliento y el hielo le produjera una sensación diferente. Entonces llegó el momento de retirar la sabána lo suficiente y aplicarle el hielo...con los labios. Siguió el recorrido lentamente, confundiendo algún beso en el camino a medida que el calor menguaba el hielo y se hacía más manejable.
Creo que a la señorita Helado no le va tan mal el hielo...
Sumomo se rió. Hacía tiempo que no era un helado... desde que llevaba su apellido verdadero, y desde que había dejado de ser un témpano.
El hielo se desvaneció finalmente, pero él no dejó de besarla el cuello un pequeño rato, mientras buscaba a tientas otro hielo pero sin demasiada prisa, estaba demasiado entretenido... la mano perezosa finalmente encontró otra arma y la alzó, llevandola nuevamente al punto medio entre las clavículas de Sumomo. Mientras tanto, ella se estremeció por el frío y por las sensaciones de su piel.
Ahora los ojos avellana de Hijikata buscaban la mirada de Sumomo sin dilación, buscando adivinar que la hacía sentir... Tenía los ojos cerrados y se estaba mordiendo el labio inferior.
- Si tienes ganas de besarme puedes decirmelo o hacerlo sin problema
Intentaba despertar a los ojos de su chica mientras esta se sumía en el placer, llamándola de esa manera. Picarescamente estaba jugando con el hielo decidiendo que dirección tomar, si al cuello o sin embargo a la contraria.
- Ya lo sé... , respondió ella mientras se dejaba caer en el futón y apoyaba la cabeza en sus brazos, dejándose hacer.
Decidió por esta vez seguir hacia arriba primero con la mano y el hielo y detrás su boca pausadamente. Luego acarició el contorno de los labios de Sumomo con el hielo, mientras se esperaba a que enpequeñeciera otra vez. lo suficiente para cogerlo otra vez con los labios y hacer lo mismo con su boca.
El hielo terminó de derretirse entre los labios de ambos, y ella se acercó a él, acariciándole la mejilla, y mordiéndole un poquito. Entrecerrando los ojos, dos rendijas grises observaron la belleza del rostro que besaba.
Hijikata sonreía, cercano a cierto ruborizamiento pues ni se esperaba aquel gesto de parte de Sumomo mientras dejaba que ella siguiera haciendo lo que le placiera. Ella seguía jugando con sus labios, como si la sed nunca fuese a terminar.
Por un momento se olvidó de los hielos y la besó, mordiéndole el labio inferior y tirando un poco de él con suavidad.
Por donde iba yo?, murmuraba entre beso y mordisco. - Qué más dará... , pensaba ella... _________________
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Shishi ANBU de la Niebla/ Maestro de armas


Registrado: 29 Ago 2005 Mensajes: 1304
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Publicado: Mie Sep 13, 2006 1:00 am Asunto: |
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Retomó el punto de partida, cuando el hielo reposaba sobre su índice y el dedo gordo. Ahora ella estaba acostada, contemplándo la sonrisa que manaba de aquel juego. No se contentaba ahora con su cuello, el hielo iba describiendo las formas de sus senos sin prisa, incidiendo lévemente en las zonas más sensibles buscando erizarle la piel.
Tras la marca del agua, su boca iba recorriendo exactamente la piel de la misma manera, suave y pausado. Acariciaba, mordisqueaba y sobretodo sonreía divertido en busca otra vez del contacto de los ojos de su chica.
Sumomo se dejó hacer mientras sonreía, le miraba a los ojos y jugaba con su pelo, sin dejar de mirarle.
me pregunto si sonreirás de la misma manera cuando baje a tu cadera, otra vez...
- Hablas mucho...
eso es una queja porque no tienes más besos ¿verdad?
el hielo empezó a discurrir levemente hasta el ombligo mientras describía una circuferencia pequeña.
- Sou-de-su. (Ex-ac-to.)
nada más terminar la frase, le robaron varios besos. Primero cortos, luego fueron creciendo según la pasión y ganas se apoderaban de ellos, mientras él pegaba su cuerpo contra ella. La diferencia de temperaturas se hacía evidente y se quedó un rato pegado a ella.
Ella se abrazó a él y correspondió a sus labios con los suyos, mientras el hielo se derretía al contacto de la piel de ambos.
Del contigente helado solo restaba menos de la mitad, contaba mentalmente Tendo. Con esfuerzo se despegó de ella dispuesto a gastar uno más, esta vez acariciando los lados de la cadera y dejando entrever sus intenciones. Le iba a devolver la jugada de la entrepierna.
Sumomo le alcanzó la mano, y le cogió el hielo, callando cualquier protesta con un beso. Se abrazó más a él y empezó a jugar con el hielo por su espalda, casi a ciegas. No quería que se separase de ella.
me ha pillado, por esta vez
Pese a romperle los planes, tampoco le desagradó en absoluto notar el juego en su espalda y se dejó abrazar mientras requería más besos de su pareja, aunque buscaba la forma de separarse de ella en un rato.
Sin embargo aquello era de doble filo, cualquier roce sería un arma al servicio de sus intereses y en aquel momento Tendo buscaba ahogar en placer y gemidos a su pareja.
Así pues, sus manos empezaron a acariciar lentamente los costados de Sumomo sin prisa y disfrutando del contacto hasta llegar nuevamente a la cadera.Despegando su cuerpo lentamente, empezó a dirigir una de las manos al interior del muslo.
Ella le facilitó el paso abriendo lentamente las piernas según el avance de la mano, aunque no lo veía necesario.
Según iba ella cediendo más terreno, él iba pegando su cadera más, hasta el punto de djar pegados y confrontados ambos sexos. Ahora las piernas de la chica estaban entrelazadas a su espalda.
- Y ahora... qué?
Le apartó el cabello de la cara, y lo acomodó detrás de su oreja para mirarle a los ojos.
[i] hablas demasiado... [i] la susurró de forma dulce mientras la besaba sin dejarla de mirar. Se preguntaba hasta que punto se podía apoderar de él aquellos ojos grises y simplemente empezó a jugar suavemente con la cadera a rozarla.
Sumomo apoyó sus manos en sus hombros, jugando con las uñas a hacerle caricias, mientras le miraba.
Sus ojos pedían a gritos aquello que ambos deseaban, y también emanaban cierto reproche. A él lo urgía lo mismo pero prefería dejar llegar todo a su momento para buscar una experiencia mayor. La besó, mientras acariciaba los labios de la vagina con su sexo y llevaba una de las manos de Sumomo con la suya en el punto de conflicto.
Simplemente esperaba que fuera ella quien diera el primer paso de llevarle adentro, pese a que disimulaba su ímpetu por hacerlo él mordiéndose el labio inferior aunque en la mirada de Sumomo había cierto regusto a reproche y se preguntaba porqué...
Encontró un estrecimiento de placer y un acto reflejo al ser cogido por sorpresa. La abrazó más fuerte, seguido de un pequeño jadeo recompensándola. Lejos de sólo contentarse sólo sintiéndose dentro de ella, buscaba sus labios y su mano seguía acariciando la cadera mientras despegaba el cuerpo lo mínimo para seguir dándola placer.
Sumomo volvió a recostarse en el futón, y sonreía entre jadeos y gemidos, sin despegarse un centímetro de él. _________________
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